BRINDIS AL RESPETABLE; Conceptos básicos de tauromaquia: Historia – Parte III

Por: Enrique Macias
En la anterior edición de FANÁTICOS comentamos acerca de la evolución del toreo en la península ibérica desde la edad media, en la cual el “alanceo” de reses bravas pasó de ser un ejercicio militar a una fiesta en la que los nobles jinetes mostraban sus habilidades ante tan nobles y bravos animales; y de cómo, ante el cambio de costumbres de la realeza, surge el toreo a pie, y de cómo la fiesta de los toros deja de darse en las plazas mayores de cada ciudad, a las plazas de toros construidas exprofeso. En esta ocasión comentaremos sobre el origen del toreo en México.
Junto con la llegada de los españoles al continente americano, llegaron los toros a esta tierra. En México se tiene evidencia de la celebración de corridas de toros desde el Siglo XVI: la primera corrida que se llevó a cabo en México – y en el continente americano – se celebró el 24 de junio de 1523 en la hacienda de Atenco, fundada en el año 1522 – un año después de la conquista de Tenochtitlán – por el conquistador Juan Gutiérrez Altamirano. Como fiesta, dentro de la ciudad, la primera corrida de toros se llevó a cabo el 13 de agosto de 1529, dando cumplimiento a la orden del en aquel entonces gobernador pre-virreinal Nuño de Guzmán de que, por honra a la fiesta de San Hipólito, todos los años se corran siete toros. También se tiene documentada la fiesta, que constó de tres corridas de toros, que se llevó a cabo en el año 1535 para celebrar el nombramiento de Antonio de Mendoza y Pacheco como primer virrey de la Nueva España. Estos festejos se llevaban a cabo en el zócalo de la ciudad de México. Posteriormente, las plazas en las que se llevaban a cabo los festejos fueron cambiando de sitio.
También en la anterior edición de FANÁTICOS comentamos que las primeras plazas de toros que se construyeron en España tal y como las conocemos en la actualidad, fueron edificadas a partir del año 1761 – antes, los festejos se efectuaban en plazas públicas dentro de las ciudades –. Por otro lado, en Perú presumen que la Plaza de Toros de Acho, en Lima, construida en el año de 1766, es la más antigua de América. En ese tenor se puede decir orgullosamente que, la plaza de toros más antigua del mundo se encuentra en suelo mexicano. Ésta es la plaza ahora llamada “Rodolfo Gaona”, situada en la ciudad de Cañadas de Obregón, Jalisco; que data del año 1680.
A la par de la evolución del toreo a caballo al toreo a pie, tal y como lo reseñamos en la pasada edición de FANÁTICOS, se dio también en la fiesta que se llevaba a cabo en la Nueva España.
El 27 de septiembre de 1821, tras la consumación de la independencia de México, uno de los festejos que se dio tras la entrada triunfal del Ejército Trigarante en la ciudad de México fue una corrida de toros en la plaza de toros de San Pablo,construida en el año 1788. En aquella corrida destacó el General Luis de Quintanar, quien un año después redactó y expidió el primer reglamento taurino de la Ciudad de México.
Si bien, el toreo en México conserva la misma liturgia que en España, ha tomado elementos tradicionales de esta tierra que lo distinguen del toreo en el resto de los países taurinos. Es decir: el toreo, así como la charrería, el tequila, los tacos de carnitas, etc., son parte de eso que emergió del crisol de la colonia, ese mestizaje único llamado mexicanidad.
“Sí, en el toreo está presente la muerte, pero como aliada, como cómplice de la vida: la muerte hace de comparsa para que la vida se afirme”.
—Fernando Savater. Filósofo español.
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