BRINDIS AL RESPETABLE. Conceptos básicos de tauromaquia: Historia – Parte I

Amigos de FANÁTICOS: es un gusto llegar hasta ustedes a través de este espacio en el que estaré compartiendo ideas sobre qué es la tauromaquia, y qué no es. A pesar de los ataques falaces y de mala fé de algunas asociaciones que, algunas por buenismo, otras financiadas por empresas anglosajonas que buscan crear un nuevo orden mundial por medio de acabar con las tradiciones culturales que les son incómodas – a esto dedicaré algunas entregas posteriores –, el toreo tiene detrás muchísimo sustento histórico, cultural, artístico y económico dentro de las culturas mediterráneas.

Comenzaremos, siguiendo el método científico, con los antecedentes históricos de la Fiesta Brava.

La tauromaquia (del griego taurus: toro y machomai: luchar) data desde la edad de bronce. La ancestral fascinación por la figura del toro – el encanto que produce su potencia vital y engendradora, su constitución vigorosa, la punta hiriente de sus cuernos y la eficacia inquietante de su embestida – encuentra una de sus expresiones contemporáneas en la llamada “fiesta brava”.

Los primeros vestigios que evidencian la relación entre el hombre y el toro bravo se encuentran en las cuevas francesas. La cueva de Chauvet, con aproximadamente 32 mil años de antigüedad, contiene evidencias –pinturas rupestres – de esta relación entre el ser humano y las reses bravas que habitaban a lo largo de la zona bañada por el mar mediterráneo. Es decir, el hombre primitivo logró imponerse a los animales que lo rodeaban para lograr su supervivencia, cazando a algunos para alimentarse, domesticando a otros para servirse de ellos; sin embargo, la lucha contra el toro es la más significativa, evidencia del respeto que, desde antaño, se le tuvo a dicho animal; implícito reconocimiento a sus condiciones únicas – un toro no ataca buscando cazar a otro animal, como hacen los felinos o los lobos y, cuando es confrontado, lucha por su vida con bravura y nobleza – entre los animales dentro de su entorno.

Se cuenta también con evidencias sólidas de lidias de toros bravos como elemento tradicional de la cultura de los habitantes de la isla de Creta, en la que se realizaban demostraciones de agilidad con la mediación de un toro salvaje. Este ejercicio se conoció como “taurocatapsia”.

Dentro de la cultura griega, el toro es concebido como figura representativa de la bravura, al grado que, dentro de la mitología, el dios Zeus encarnó en forma de toro en la isla de Creta. Asimismo, la lucha de ante el astado es considerada como un acto de sumo valor; leyendo la historia del semidios Hércules – Heracles en la mitología griega, Hércules en la mitología romana – fueron tauromáquicas: una, al enfrentar al anteriormente mencionado Toro de Creta y la otra, cuando en tierras ibéricas, se apoderó de la vacada de Gerión, el mugidor.

En la siguiente entrega comentaremos sobre la evolución de la tauromaquia, cómo se manifestaba ésta durante la edad media y cómo fue evolucionando hasta llegar a manifestarse en las formas en las que la conocemos en la actualidad.

“¿Le gustan las corridas de toros? ¡Defiéndalas!
¿No le gustan las corridas de toros? ¡Compréndalas!
—Francis Wolff. Filósofo francés

Correo electrónico: enrique@maciasweb.com
Twitter: @emaciasm

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